lunes, 4 de junio de 2012

9 CAPITULO "AL FINAL DE LA COLINA"



No pasaron muchos días antes de que sus padres volvieran a ausentarse por negocios. Leonor vio el cielo abierto para poder visitar de nuevo la casa. Su tía había salido con unas amigas y no volvería hasta el atardecer, así que no había ningún impedimento.

Solo había ido una vez y sentía que podía recorrer el camino con los ojos cerrados. Se sentía como si la casa fuera  un imán y ella su polo opuesto irremediablemente atraído. En esta ocasión paso de largo el comedor y subió al piso de arriba para echar un ojo a las habitaciones que no había podido examinar en su anterior visita.

Había tres dormitorios, el primero estaba vacío. El segundo tenía una cama individual con dosel, baúles llenos de vestidos raidos por el tiempo y un piano frente al gran ventanal que llenaba la habitación con los rayos de sol del mediodía. En una esquina había un tocador con un gran espejo hecho añicos, era evidente que la habitación había pertenecido a una chica, calculó, por los  vestidos y los perfumes, que debía tener más o menos su edad cuando ocupaba esa habitación.

El último era un dormitorio sobrio y oscuro con una gran cama metálica presidiendo la estancia. Un armario empotrado descomunal se extendía de pared a pared, en el otro extremo de la habitación  había un escritorio antiguo y austero, solo sostenía un par de tomos viejos y una hoja de papel extendida en el centro. Leonor se acerco y comprobó que era papel de carta, solo habían escrito hasta la mitad de la hoja y el tintero había sido derramado sobre el resto de papel. La silla estaba tumbada sobre el suelo, parecía como si su autor hubiera sido interrumpido bruscamente, abandonando lo que estaba haciendo para atender algo más importante.

Su curiosidad no le permitió evitar coger aquel papel y leer aquella letra firme y robusta que decía:

Has destrozado todo lo que he construido a lo largo de mi vida, has violado mi confianza, mi autoridad. No veía en tus ojos ni pizca de arrepentimiento, seguías desafiándome sin bajar ni ápice tu testaruda cabeza. Pero ahora me toca mover ficha, he descubierto tu punto débil y juro por mi vida que lo usare a mi favor hasta las últimas consecuencias. Por eso he decidido que mi primer paso será…

Una gran mancha de tinta seca ocultaba el resto de palabras, dejando su mente inmersa en un mar de preguntas. En las primeras frases podía percibir un odio intenso en cada palabra, pero luego la letra se volvía más firme como si hubiera ganado determinación, fiereza. El caso es que aquella carta nunca llegó a su destinatario se quedo allí, al igual que el tintero derramado, la silla tirada en el suelo o la mesa preparada en el comedor. ¿Qué haría huir a alguien tan deprisa y sin  mirar atrás?


CONTINUARA...

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3 comentarios:

  1. Cada vez esta mas interesante.
    Me gusta mucho y espero la continuacion con ganas.
    Un beso!!!!

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  2. Me estoy imaginando cantidad de motivos y situaciones que pueden encajar con lo descrito en la carta.
    Me está gustando mucho, ahora sólo quedar ver cómo continúa...
    Saludos ;)

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  3. Qué intriga Nikky!!! Espero más capítulos :)

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