lunes, 14 de mayo de 2012

SEPTIMO CAPITULO- AL FINAL DE LA COLINA


HUYE.

Aquellas cuatro letras sobresaltaron a Leonor. ¿Que tenía que ver aquella advertencia con esas sonrisas  que se veían en las fotografías?  Observó el resto de papeles pero no parecían tener nada que ver con aquella inquietante notita. Tenía otra textura y otra letra, parecía haberse colado de forma grotesca en un rincón de felicidad y buenas formas.

En aquel instante un trueno la sobresalto. Había estado tan pendiente de la cajita que no se había dado cuenta de la tormenta nocturna que se estaba desencadenando fuera. Al oír como alguien llamaba a la puerta escondió de nuevo la cajita bajo su colchón, con la rapidez suficiente como para que su madre no la descubriera al entrar.

-Leonor la cena ya esta lista. Un carruaje ha venido para llevarse a Dalia pero la lluvia ha impedido que partieran. Ella y su hermano se quedaran a pasar la noche. No tardes en bajar.

Leonor se alegró de la presencia de Dalia, seguramente amenizaría la cena aburrida y sobria que siempre la esperaba al anochecer. 
Al bajar vio a Dalia junto a un hombre unos diez años mayor que ellas. Reconoció que llevaba uno de los trajes de su padre que le venía algo grande, su cabello todavía mojado revelaba que se había cambiado hace poco.
Dalia se dio cuenta de que lo observaba y dijo:

-Este es mi hermano Daniel. Madre siempre le dice que utilicé al cochero para desplazarse, pero él insiste en llevar el carruaje con sus propias manos  y así ha acabado remojado como una trucha.
-La culpa ha sido tuya, has tocado el piano y ha empezado a llover.
-No se lo tengas en cuenta tiene las manos torpes y mucha envidia.

Leonor sonrió divertida observándoles.

-No es propio de una dama mentir. Sabes que puedo tocar mejor que tu, incluso con los ojos cerrados.
-Demuéstralo.-le retó Dalia.

Él, herido en su orgullo, cogió una de las servilletas que había en la mesa y se dirigió al piano. Adoptó una pose rígida al sentarse y se cubrió los ojos. Sus manos acariciaron las teclas y con mimo empezó a tocar a la perfección una melodía que Leonor conocía muy bien. La extraña canción de la casa abandonada, la melodía de cajita de música que descansaba bajo su colchon. . .

CONTINUARA...


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6 comentarios:

  1. Buffff..... necesito saber mas.
    Un besazo!!!

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  2. Como siempre queda muy interesante. Un besote :)

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  3. HOLa!! tienes premio en mi blog.BEsitos

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  4. mmm Está interesante, y da que pensar...
    Saludos ;)

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  5. Bueno, que sepas que aunque no los comente, los voy leyendo todos!! =)
    A ver qué pasaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa después!!

    Besotes

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  6. Muy interesante!!! Quiero saber más... :)

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