lunes, 23 de abril de 2012

4 CAPITULO DE "AL FINAL DE LA COLINA"



Leonor estaba plantada frente a ese piano solitario preguntándose como era posible lo que acababa de ocurrir. Hacía pocos segundos alguien estaba tocando esas teclas de forma magistral, y ahora el silencio parecía duro como una bofetada.

Los viejos cuentos de brujas y fantasmas que le habían hecho temblar desde pequeña, tendrían que haber alertado alguna parte de su mente para obligarla a salir corriendo de allí. Pero no podía. Todavía sentía el poder de aquellas notas musicales enredando sus pies en el frio suelo.

Se acercó temerosa a aquel piano. En otra época debió de ser blanco como el marfil, pero ahora estaba carcomido, gris y lleno de cicatrices. Las silenciosas teclas estaban amarillas y cuarteadas por el polvo. Nadie lo había tocado en mucho tiempo.

En aquel instante volvió a escuchar de nuevo la melodía. Se sobresaltó y miró a su alrededor temerosa. Entonces descubrió otra puerta al fondo de la estancia. La melodía venia de allí. Suspiró hondo para armarse de valor y se dirigió aquel pomo del que no podía apartar la vista. Nada más abrir la puerta algo la atacó y la hizo tambalear cayendo de espaldas contra el suelo,  se cubrió la  cara con las manos en un intento inútil de defensa.

Palomas. Aquel resplandor venia de las cuatro o cinco palomas blancas que se le habían echado en encima desorientadas al abrir la puerta. Todas las ventanas de la sala estaban abiertas y un fuerte viento azotaba todo lo que había en su interior. Ese fuerza bruta había puesto en marcha la aguja de un viejo gramófono que había en una esquina y del cual procedía aquella misteriosa música. Otro soplo de aire volvió a cambiar la aguja de dirección y la música cesó de nuevo.

Repuesta del susto, echó a las palomas y cerró las ventanas, ya que tenía miedo de que aquel vaivén de la aguja echara a perder definitivamente el disco. En aquella sala no  había nada más excepto aquel antiguo gramófono y un diván de piel oscura.

 Una dulce luz anaranjada reflejandose en la ventana le recordó que estaba a punto de atardecer y que tenía que marcharse ya si no quería llegar tarde a casa. Aunque no había nadie más miro a su alrededor antes de coger el disco y metérselo en el bolso. Sintiéndose una ladrona de recuerdos bajo con prisa las escaleras, pero se detuvo al llegar abajo. Recordó un detalle importante del comedor que se le había pasado por alto…

 CONTINUARA... 

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4 comentarios:

  1. Eso sí! Me gusta que hayas pasado de fantasmas y demás seres sobrenaturales. Mola cómo la sugestión y las casualidades hacen que pensemos en cosas que no son.
    Espero impaciente a ver qué hay en el comedor ^^
    Saludos ;)

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  2. Sigue genial la historia, siempre nos dejas ahí con la intriga ^^ Parece una escena de película de miedo de esas que juegan con tu propia sugestión, ¡me encanta!

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  3. Estoy enganchadisima enserio.
    Es genial.
    Un besazo!!

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  4. Totalmente inesperado... la sensillez de la acción es lo que me ha impresionado, ya me pensaba que aparecería un fantasma o algo paranormal XD

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